Bioseguridad – CURSILLO

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Las buenas prácticas en la actividad laboral, se reflejan en una serie de actitudes como mantener el lugar y ambiente ordenado, usar ropa adecuada, usar guantes y protección visual cuando corresponda, lo que muestra una preocupación hacia la integridad misma del propio individuo, de sus compañeros de trabajo y del entorno que lo rodea. Esto se debe a que muchos de los reactivos o procedimientos, que se utilizan en espacios, como un laboratorio, reportan peligro para los seres vivos y pueden alterar su biología o ecosistema.

De esta forma, la ejecución de una actividad podría conllevar riesgos inherentes que pueden afectar en forma directa al mismo trabajador y/o su entorno. Más aún, durante el transcurso de una actividad laborar que involucra sustancias químicas, o elementos peligrosos por simple exposición, o manipulación de material contaminado, o almacenamiento de desechos, etc. es posible que desencadenen nuevos efectos adversos (químicos, drogas, cepas modificadas de patógenos, etc.) que, potencialmente, pueden poner en riesgo la salud animal y humana. Por tanto, hay una responsabilidad social del trabajador en evitar, reducir y contener riesgos potenciales, para evitar que estos puedan causar efectos nocivos e imprevistos tanto al mismo empleado como a la población en general. Esto trae como consecuencia que, para la realización de cualquier actividad experimental, el responsable de la actividad a realizar deba conocer de antemano cada uno de los elementos y equipos que manipulará para manejarlos con la seguridad que ellos requieren y evitar posibles accidentes.

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