Bioseguridad Cuidado Adulto Mayor – Intro

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La etapa de vejez, está determinada no sólo por la edad, sino también por la salud, los aspectos psicológicos, familiares, sociales y del lugar donde envejecemos. Es todo esto, lo que puede marcar una gran diferencia entre un buen o mal envejecer.

La evaluación de riesgos es, particularmente, difícil si se considera el amplio rango de riesgos presentes: los virus, los gérmenes, el fuego, la inhalación de gases, aerosoles y vapores tóxicos, las intoxicaciones alimentarias y de otros tipos, cómo fármacos, fármacos adulterados, la salpicadura de sustancias químicas corrosivas en la piel o en los ojos, las quemaduras (térmicas o criogénicas), las caídas, cortes y abrasiones. Sin embargo, los riesgos más difíciles de evaluar son la exposición a sustancias químicas y agentes infecciosos. Debido a las dificultades para cuantificar los riesgos, una medida efectiva para la seguridad es la implementación de medidas de precaución universales.

Producto del envejecimiento es esperable que ocurran cambios físicos que están dentro de lo normal, la importancia de que el cuidador aprenda de ello, radica en otorgar los apoyos necesarios para que la persona mayor pueda continuar con su vida de la forma más plena y con la mayor independencia posible, así como también para consultar a tiempo en caso de la aparición de alguna enfermedad que conduzca a la dependencia.

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